Lo mismo que ocurre con las películas, que las que se recuerdan mejor son aquellas que han generado más emociones, también sucede con los anuncios publicitarios o los vídeos corporativos. Un vídeo que logra emocionar a la audiencia genera un gran impacto, y por esta misma razón tiene más opciones de ser memorable.

A nuestra memoria le resulta mucho más sencillo recuperar aquellos momentos en que hemos sido sorprendidos, que nos han resultado muy divertidos, que nos han generado emociones, que los que han pasado en nuestra vida de manera rutinaria o intrascendente. Además, quien se emociona con una experiencia quiere repetirla y compartirla, por eso los vídeos que logran sensibilizar a las personas son los más vistos.

No es fácil emocionar a una gran audiencia, pero el vídeo tiene recursos para conseguirlo. Aquí te damos algunas claves para que tu próximo vídeo sea memorable.

El poder de las emociones

La mente procesa toda la información que recibe en tres etapas. Codifica, almacena y recupera, pero no está capacitada para recordarlo todo, entonces selecciona lo más importante. Es en este proceso donde las emociones tienen un peso decisivo. La codificación se realiza de manera mucho más precisa cuando ponemos mayor atención, que sucede cuando algo nos genera interés, el que suele estar marcado en la medida que afecta a nuestras emociones. Las que también intervienen en la recuperación, porque siempre recordaremos aquello que nos ha conmovido, asombrado, causado una gran felicidad o mucha tristeza, ya que son las grandes emociones las que dejan huellas en nuestra mente. Así es como recuerdas cosas de hace muchos años, pero no otras de hace solo algunos días.

3 claves para crear un vídeo memorable

Cuenta una historia
Elige la emoción que quieres causar. Conoces a tu público, recurre a lo que sabes que le genera interés o atracción para crear una historia que les provoque esa emoción. Puede ser una historia de superación que inspire y movilice a los espectadores, que los motiven a superar sus miedos, que les haga saber que no hay desafío imposible y que siempre se puede hacer realidad un sueño. Más allá de cómo has podido mostrar el poder o aspecto positivo de tu producto en la historia, la marca será recordada por ese impulso motivador. O una historia que apele a la nostalgia, esa conexión emocional que se establece con los recuerdos a través del paso del tiempo. Si el vídeo es capaz de traer buenos recuerdos a la audiencia, será recordado y con él la marca.

Incluye personas
La narrativa debe contar cómo tu producto o servicio puede influir positivamente en la vida de alguien, porque un producto por sí solo no emociona y el relato debe conectar humanamente. Por eso las historias deben estar centradas en personas capaces de generar emociones. Grandes marcas, como Pepsi o Nike, lo han entendido muy bien, muchos de sus anuncios son memorables porque con pequeñas historias de final épico han conseguido emocionar a sus consumidores. Pero un vídeo memorable no solo es eficaz para empresas que se dirigen a los consumidores, sino también para B2B. Con el vídeo puedes demostrar que tu cliente, otra empresa, te importa, que sus preocupaciones son las tuyas, tocar su fibra más sensible y conectar de una manera más humana.

Sorprende al espectador
Sorprender o causar asombro con una historia increíble genera un gran impacto y facilita el recuerdo del vídeo y de la marca. Porque la sorpresa también se produce cuando se rompen los esquemas, la audiencia se asombra cuando ve algo que no esperaba pero que le entusiasma. Si tu marca pertenece a un sector de servicios o productos que solo publica vídeos que explican las característica de su solución rompe el molde y sorprende al espectador, por ejemplo, con humor. Si a la audiencia le agrada tu vídeo será memorable, porque será recordado como el que rompió con la norma y los asombró.

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